Quienes llevamos nuestras vidas privadas en las cercanías de El Cardenalito del Este, cruce de la avenida Venezuela con Los Leones y en los alrededores de la avenida Libertador, estábamos a punto de convocar a una celebración cuando se inauguró el Distribuidor Veragacha, a pocos metros de El Peaje El Cardenalito. Le creímos al Gobernador cuando declaró que el transporte pesado por la ciudad quedaría en la historia, pues todas las gandolas tomarían la Circunvalación Norte rumbo a la Zona Industrial o hacia la vía Lara-Zalia, o en sentido contrario, rumbo a Caracas o hacia el Occidente del país. No ha sido así.
No sé por qué las monstruosas gandolas siguen circulando libre y groseramente dentro de la ciudad, ocasionando ruidos inhumanos, tocando sus brutales cornetas e irrespetando todas las señales de tránsito, en abuso del pánico que ocasionan en los transeúntes su ruido y tamaños aterradores.
De noche, cuando debería garantizarse el silencio necesario para el sueño reparador, las gandolas pasan, tocan sus cornetas para advertir que se comerán las luces rojas y que no darán paso a nadie, ni siquiera a quienes tratamos de pasar de la vigilia al sueño, metidos en nuestras camas. Es abusiva esta situación, y desafortunadamente, las autoridades de la Alcaldía encargadas del orden del transporte urbano, ni se inmutan, no hacen nada, están ausentes o de pronto ya ensordecieron en esta ciudad tan ruidosa, que nos impide escucharnos, entendernos y disfrutar de los brotes musicales que sin embargo persisten…
Es necesario que se cumplan las normas mínimas de transporte pesado dentro de la ciudad. Si las gandolas no pueden tomar la Circunvalación Norte durante la noche, por razones de seguridad (se presume), pues que esperen hasta el otro día, pero no puede sacrificarse el descanso de miles de familia de esa manera tan grosera. ¿Y dónde está nuestra Alcaldesa encargada de velar por el cumplimiento de esas normas mínimas?
La solución es brindarle seguridad al transporte pesado y liviano a lo largo de la Circunvalación Norte, para que no invadan nuestra tranquilidad, pero la prohibición de circular con vehículos de carga pesada dentro de la ciudad, durante las noches (07:00 pm hasta 07:00 am), debe cumplirse sin excepciones.
Claro, si luego de controlar la circulación de las monstruosas gandolas por la ciudad, también controlamos a los choferes inescrupulosos que andan a altas horas de la noche con vehículos sin silenciadores, haciendo rugir sus motores para hacer sentir “lo macho que son”, y le pedimos a los choferes del transporte público que por el amor de Dios no toquen de manera tan innecesaria sus cornetas, conquistaríamos un poquito más de humanidad y civilidad…
Son cosas que no requieren lineamientos revolucionarios para hacerse cumplir. Sólo basta el deseo de tener una ciudad más ordenada, más humana, más civilizada…
http://www.elinformador.com.ve/noticias/barquisimeto/obras-publicas/trafico-pesado-pasa-historia/9304
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